Los lugares donde se reunían los románticos eran muy
diversos. Fuera de las redacciones de las revistas románticas, existían
determinadas tertulias, como por ejemplo El Parnasillo en
Madrid, o, en París, El Arsenal, del cual, si hemos de creer a Alphonse
de Lamartine, «era la gloria Víctor Hugo y el encanto Charles
Nodier» (Las Noches, de Alfred de Musset, precedida del estudio de dicho poeta
por A. Lamartine. Madrid: Biblioteca Universal, 1898). En este cenáculo
reuníanse entre otros Alfred de Musset, Alfred de Vigny, Boulanger, Deschamps,
Emile y Antoine Sainte-Beuve, etc.
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